
Segunda versión de la Rodman Tee, encendida por el espíritu del Miami ochentero.
El blanco con rosa crea una base limpia y vibrante que deja que el ícono frontal hable por sí solo. El rostro bordado roba la atención desde lejos, mientras los lentes en hilo metálico capturan la luz con un brillo plateado que cambia según el ángulo. Una pieza pensada para destacar sin esfuerzo.
Aquí el protagonista es el detalle.
El bordado frontal mezcla volumen, textura y brillo para crear una gráfica que se siente viva sobre la tela. El cabello en material chenille tipo puffy aporta relieve real, casi escultórico, generando una presencia tridimensional que eleva la playera y la convierte en algo más que un gráfico impreso. Es una prenda que se ve y se siente distinta.